A finales del mes pasado, el Banco de México (Banxico) aumentó la tasa de interés de referencia en 50 puntos base, con lo que el referencial se ubicó en 6.5 por ciento, desde el seis por ciento previo.

Este aumento estuvo en línea con el consenso de analistas, debido a la persistencia en las presiones inflacionarias, pues en la primera mitad de marzo el nivel general de precios mostró un incremento anual de 7.29 por ciento, con lo que se ligan 25 quincenas por encima del rango objetivo fijado por Banco de México (Banxico), el cual es de 3 por ciento con un punto porcentual de diferencia.

Es así que el mandatario nacional y la Junta de Gobierno del banco central, señalaron de manera unánime que el aumento en el referencial obedeció a las perspectivas inflacionarias, -proyectadas por el propio banco en siete por ciento al cuarto trimestre-, a los riesgos relacionados con el conflicto bélico que mantienen Rusia y Ucrania, así como al inicio del ciclo restrictivo por parte de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos.

Frente a esta decisión, expertos del sector observan que ya está descontando una nueva alza de 50 puntos base en la reunión que tendrá la Junta de Gobierno de Banxico este 12 de mayo, y prevén que la tasa cierre este 2022 en 8.5 por ciento, por lo que estos aumentos podrían impactar directamente en los créditos de las instituciones financieras.

Es así que, continuar aumentando la tasa de interés a un ritmo excesivamente elevado podría afectar el crecimiento del país. Cabe mencionar que, los créditos al consumo de bienes duraderos podrían ser de los más afectados ante esta previsión, sumado a un contexto de alta inflación.

Y es que de acuerdo con datos de Banxico, los créditos al consumo fueron los más afectados durante la crisis sanitaria, ligando 21 meses de contracciones a diciembre de 2021.

No obstante, desde enero de 2022 los créditos en este segmento han recuperado dinamismo, superando el billón de pesos y creciendo a un promedio de 1.9 por ciento en términos reales en los últimos tres meses.

Sin embargo, el aumento a la tasa de interés, provoca que los costos de los créditos tiendan a elevarse y con ello sea más complicado para las empresas y para las personas solicitar un crédito o incluso que enfrenten dificultades para liquidar las deudas que contrajeron en el pasado.