El emplazamiento es el acto procesal más importante de un juicio, consistente en que un Actuario o Notificador ejecutan una orden de determinado órgano jurisdiccional para hacer del conocimiento a una persona física o moral “demandado”, sobre la existencia de una demanda promovida en su contra, así como la resolución que admitió dicha demanda, y también se le informa del plazo que tiene para ocurrir al Juzgado a promover su contestación de demanda oponiendo las excepciones y defensas que a su derecho convenga.

El emplazamiento, es el primer acto por el cual se hace del conocimiento al demandado de un juicio instaurado en su contra, por lo que se entiende que es el acto procesal más importante, ya que cualquier irregularidad o cualquier violación a dicho acto procesal, transgrediría el derecho de audiencia del demandado.

Ahora bien, el artículo 117 del Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal y el 1393 del Código de Comercio, disponen aquellos casos dentro de un juicio civil o mercantil respectivamente, en los cuales el actuario o notificador deberá dejar un citatorio, el cual consiste en un documento en el que se requiere al demandado para que espere en el domicilio a una hora hábil del día que el actuario se sirva señalar, que regularmente es el día hábil siguiente, conforme a los parámetros legales que establece cada precepto legal:

Artículo 117.- (…)

Si en el domicilio señalado por el actor, no se encontrara el demandado o destinatario de la diligencia señalado en el artículo anterior, ni persona alguna que pudiera legalmente recibir la notificación o bien éste se negare a recibir la documentación respectiva y una vez cerciorado el notificador que el domicilio efectivamente es el del demandado o destinatario del procedimiento judicial, entonces tratándose de la primera diligencia, procederá el actuario o notificador del juzgado a fijar en lugar visible del domicilio del demandado o destinatario del procedimiento judicial, un citatorio de emplazamiento en el que se señalará el motivo de la diligencia, la fecha, la hora, el lugar de la diligencia, la hora hábil del día para que le espere, nombre del promovente, Tribunal que ordena la diligencia, la determinación que se manda notificar y el apercibimiento de que si en la fecha señalada para llevar a cabo la diligencia de emplazamiento no se encontrara al demandado o destinatario del procedimiento judicial, entonces se procederá a la notificación por adhesión, así como la razón o motivo de la notificación, misma que en ningún caso podrá ser menor de doce horas ni exceder de tres días hábiles contados a partir del día en que se dio la citación.”

“Artículo 1393.- No encontrándose el demandado a la primera busca en el inmueble señalado por el actor, pero cerciorado de ser el domicilio de aquél, se le dejará citatorio fijándole hora hábil, dentro de un lapso comprendido entre las seis y las setenta y dos horas posteriores (…)”

Ambos preceptos legales establecen que el Actuario o Notificador deberán precisar la hora hábil y día en el que el demandado deberá esperar a dicho funcionario para que le pueda hacer entrega del traslado respectivo y se pueda hacer sabedor de la demanda instaurada en su contra, así como de los documentos que sustentan la pretensión del actor; ahora bien en este punto existe una laguna jurídica respecto a si el Actuario debe fijar una hora exacta o inamovible, o en todo caso dicho funcionario debe estimar que dicha hora hábil también comprenda un lapso flexible, razonable o prudente de espera.

En atención a que dichos preceptos legales no son claros al respecto, los Plenos de Circuito del Poder Judicial de la Federación han establecido una tesis jurisprudencial PC.I.C. J/11 C, en la que se precisó que en aquellos casos en los que algún Actuario deba dejar un citatorio conforme a los parámetros que establecen los artículos 117 del Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal y 1393 del Código de Comercio, dicho funcionario tendrá la facultad de fijar una hora exacta o en todo caso un lapso de tiempo que no exceda de 1 (una) hora, para que el demandado pueda estar presente en el domicilio cuando el Actuario acuda al domicilio en la segunda búsqueda.

La razón por la cual los Plenos de Circuito determinaron que los Actuarios o Notificadores deben establecer una hora exacta o determinada y/o en todo caso fijar un plazo prudente para que el demandado espere en el domicilio, atiende a que dichos funcionarios deben conducirse dentro de los principios de prudencia, sentido común y de la experiencia, así como todas las circunstancias de la primera búsqueda, por lo que el plazo prudente deberá tener el límite de una hora, esto es para que no exista alguna arbitrariedad del funcionario, es decir, que no sea tan estricto al momento de esperar al demandado en la hora que fijó, igualmente para respetar el principio de igualdad entre las partes en un juicio.