La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en sus Perspectivas Económicas para 2020, asegura que debido a la crisis social y sanitaria que ha generado la pandemia de COVID-19, los gobiernos se han visto forzados a implementar diversas políticas con el objeto de encaminarse hacia la recuperación.

Asimismo, organizaciones económicas nacionales e internacionales visualizan un panorama poco alentador ante los posibles escenarios del rumbo de la pandemia, ya que la actividad económica no vuelve ni puede volver a la normalidad en estas circunstancias.

En el caso de México, los economistas de la OCDE indican que la pandemia empujará a la economía a una grave recesión este año, impulsada por la contracción mundial, la caída del turismo, el descenso de los precios del petróleo y las necesarias medidas de confinamiento que se han adoptado.

De igual forma la población más desfavorecida y vulnerable, incluidos los trabajadores del sector informal, se verán especialmente afectados por la recesión.

Sin embargo, existe un escenario alentador, ya que se espera que las exportaciones sean más fuertes, como resultado de la entrada en vigor del nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá.

Panorama Internacional

Para la economía mundial, la OCDE, encabezada por el mexicano José Ángel Gurría, prevé que mientras no haya una vacuna o tratamiento disponible de manera generalizada, los responsables de formular políticas en todo el mundo seguirán caminando por la cuerda floja.

El distanciamiento físico y la estrategia de testear, localizar, seguir y aislar (TTTI por sus siglas en inglés) serán los principales instrumentos para combatir la propagación del virus.

En este mismo orden de ideas, Laurence Boone, economista en jefe de la OCDE asegura que las políticas de recuperación de hoy darán forma a las perspectivas económicas y sociales en la próxima década. Las políticas monetarias ultra acomodaticias y una mayor deuda pública son necesarias y serán aceptadas mientras la actividad económica y la inflación estén deprimidas, y el desempleo esté alto.

Finalmente enfatiza Boone que los gobiernos deben aprovechar esta oportunidad para diseñar una economía más justa y más sostenible, haciendo que la competencia y la regulación sean más inteligentes, modernizando los impuestos, el gasto público y la protección social. La prosperidad proviene del diálogo y la cooperación. Esto es cierto a nivel nacional y global.