“ARRENDAMIENTO FINANCIERO”

El arrendamiento financiero es un contrato mercantil por medio del cual el arrendador se obliga a adquirir determinados bienes y a conceder su uso o goce temporal, a plazo forzoso, y como contraprestación el arrendatario se obliga a pagar una suma de dinero determinada o determinable, por lo que a grandes rasgos este contrato se puede considerar como un arrendamiento puro y llano, sin embargo, al ser un acto mercantil, en virtud de que el mismo participa de las características de una operación de crédito, de arrendamiento y de compraventa, hace que sea considerado como un contrato mercantil, dado que es claro el propósito de lucro que persigue el arrendador, quien obtiene rendimientos del capital que invierte en el financiamiento.

Este tipo de contrato debe otorgarse por escrito y se puede inscribir en el Registro Público de Comercio a solicitud de los contratantes, sin perjuicio de hacerlo en otros Registros que las mismas leyes determinen.

Hasta antes de la reforma a la Ley General de Organizaciones y Actividades Auxiliares del Crédito éste contrato sólo podía ser celebrado por las arrendadoras financieras autorizadas por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, en tanto que ahora es factible que, además de esas entidades, celebren operaciones de arrendamiento financiero quienes carezcan de la mencionada calidad y autorización. 

En este tipo de contrato se posibilita al arrendador, a que con cargo a su patrimonio, adquiera el bien que desea usar el arrendatario, quien, por tanto, no desembolsa de inicio el precio de ese bien, sino cantidades menores por concepto de rentas, aunque eventualmente estará en condiciones de poder adquirirlo.

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