La mediación como alternativa de solución de conflictos.

El mediador

Frente a la nueva realidad que se vive a nivel mundial y nacional, en donde el desempleo será una de las principales problemáticas por las que transite México,  aunado al  gran número de empresas que  se verán forzadas a concluir sus servicios o frenar sus producciones, existen medidas jurídicas que se postulan como soluciones alternativas.

En el presente texto, desarrollaremos la figura de la mediación como solución alternativa de conflictos, siendo este un mecanismo extraordinario al judicial, caracterizado por la intervención de una tercera persona al que se le denomina “mediador”, cuyo objetivo es facilitar la avenencia y solución dialogada entre las partes enfrentadas.

El  mediador es el especialista capacitado y registrado para conducir el procedimiento de mediación e intervenir como facilitador de la comunicación y la negociación entre particulares involucrados en una controversia. Es decir, es un oyente activo, escultor de ideas que mostrará el sentido de realidad necesario para lograr los acuerdos convenientes.

En este orden de ideas, el mediador debe ayudar a que las partes reconozcan las perspectivas de otro sin reaccionar, expresando sus opiniones con serenidad y desarrollando un vínculo colaborativo. Asimismo, la finalidad del mediador es valorar la preservación de la relación como instrumento para la mejor defensa de los intereses propios.

Es importante destacar que el mediador no actúa como juez, y por ello no puede decidir, quién tiene la razón. Tampoco es su deber proponer fórmulas de acuerdos a las partes ni asesorar a las mismas sobre sus derechos.  Él, intenta conducir un proceso de resolución de conflictos, y su compromiso es estar capacitado para ello.

La mediación involucra mucho más que solamente juntar a las personas y hacerlas hablar sobre su problema, por lo que se requiere de un adecuado adiestramiento para dominar las reglas y técnicas de la facilitación, para conocer las propias fuerzas y flaquezas, desarrollando los aspectos positivos y superando los negativos experimentando conductas.

En conclusión el mediador motiva sin manipular, halaga sin presionar,  tratar de estimular una amplia conciencia en la mente de cada parte, a fin de que ésta pueda ver las debilidades de su propia posición para abrirse hacia un acuerdo y para todo esto debe aprender a escuchar activamente, a integrar, a parafrasear, a transformar el lenguaje en neutral, etc.

Este es la primera entrega del material informativo: «La mediación como alternativa de solución de conflictos».  En la próxima publicación estaremos hablando sobre los procesos de mediación.

Hacia una recuperación financiera

La historia de la humanidad estaba por presenciar la expresión máxima de la era de la  globalización, sin embargo, esto se convirtió en un utopía debido a la llegada de la pandemia por coronavirus, que incluso dió mayor efervescencia a las críticas de algunos que confabularon en contra de la puesta en marcha del concepto de hiperglobalización.

Hoy, se ha tenido que hacer una pausa en el modelo clásico de los eslabones de producción, frente al distanciamiento social de las personas para  poder intercambiar productos entre continentes, lo que traerá como consecuencia el desarrollo de nuevas oportunidades.

Ante esta realidad será necesario, que las naciones creen sólidas relaciones comerciales entre los países más cercanos geográficamente, con la finalidad de consolidar su economía. Cabe destacar que los productos y algunas materias primas tendrán una limitación conforme se tenga una adaptación a la nueva normalidad.

En este orden de ideas, la entrada en vigor del reciente tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá será la herramienta para la recuperación económica de nuestro país, además que impulsará mayor certeza para la atracción de inversión extranjera.

Asimismo, el capítulo de comercio digital otorga a la República Mexicana, la posibilidad de establecer condiciones para incluir a pequeños y medianos empresarios a la economía global.

Según la  Asociación Latinoamericana de Internet (ALAI), el nuevo tratado permitirá destacar el papel de las plataformas de internet en el mercado global como facilitadoras del comercio internacional, ya que las industrias y la economía podrán tener acceso a múltiples beneficios, como la reducción de costos de transacción y comunicación, que aumentan la disponibilidad de productos y servicios.

De igual forma, se favorece el crecimiento de empresas con modelos de negocios enfocados en crear cadenas de valor. Y es así como los emprendedores y usuarios se beneficiarán del desarrollo y uso de estas plataformas.

Por su parte, Sissi de la Peña, gerente de comercio digital y organismos internacionales de la ALAI señala que con el desarrollo de la economía digital, México se beneficiaría de la adopción de mejores prácticas internacionales e intercambio tecnológico, para mejorar las brechas actuales.

La pandemia y sus consecuencias en la quiebra empresarial

Las consecuencias de la pandemia por Covid-19 se han hecho notar de manera paulatina, previéndose entre otras, los incrementos de quiebras empresariales, principalmente en los sectores restaurantero, hotelero, automotriz, inmobiliario y aeronáutico.

Tras el confinamiento forzoso y la calificativa que dio el Gobierno Mexicano de “industrias no esenciales” para suspender actividades con motivo de la pandemia, los referidos sectores se encuentran en una situación en la cual les resulta sumamente oneroso dar cumplimiento a las obligaciones contraídas con anterioridad.

Se estima que estos sectores recurran al concurso mercantil con el fin de obtener suspensión de cualquier acción en contra de sus bienes y/o derechos, y así poder evitar la posible llegada de una quiebra.

Por ello resulta de suma importancia que las empresas que comiencen a tener pérdidas, falta de liquidez o descenso en el número de clientes, identifiquen de dónde provienen las dificultades e intenten solventarlas de inmediato, buscando estrategias a seguir para la protección de sus acreedores, empleados y accionistas, con el objetivo de continuar en operación.

Se debe tener claro que la ley prevé que tanto la empresa como sus acreedores pueden solicitar el concurso mercantil, siempre y cuando la empresa haya incumplido generalizadamente con sus obligaciones de pago de dos o más acreedores distintos; esas obligaciones deben tener por lo menos treinta días de vencidas y deben representar por lo menos el treinta y cinco por ciento o más de todas sus obligaciones, o bien, que la empresa no cuente con activos para hacer frente a por lo menos el ochenta por ciento de sus obligaciones vencidas.

Es de vital importancia que las empresas situadas en los supuestos anteriormente mencionados, comiencen a evaluar la posibilidad de solicitar el concurso mercantil buscando en la medida de lo posible llegar a una conciliación con sus acreedores, que les permita continuar con su operación, ya que sólo así podría lograrse una reestructura de las obligaciones que se encuentren vencidas.

Concursos mercantiles como aliados de las empresas en épocas extraordinarias

Uno de los recursos legales existentes para hacer frente a las crisis económicas derivadas de épocas extraordinarias, como lo es en la actualidad la pandemia por Covid-19, es la existencia de los concursos mercantiles, al ser una de las posibles herramientas que faciliten a las empresas mantener sus actividades económicas haciendo frente a sus obligaciones, conservando las fuentes de empleo vinculadas a la misma y permitiéndoles no desaparecer.

El concurso mercantil consta de dos etapas: conciliación, que es aquella etapa en la que se intenta la conservación de la empresa mediante la suscripción de un convenio con los acreedores y la segunda es la quiebra, que se da en caso de no lograr el convenio y supone la venta de la empresa para el pago a los acreedores.

La primera etapa da la posibilidad de llevar a cabo un proceso de negociación que permita la restructuración de un sistema de pagos para hacer frente a las deudas contraídas.

La Ley de Concursos Mercantiles en su artículo 312, establece un medio alterno de solución de controversias, el cual sin previa apertura de un concurso mercantil, da la posibilidad de acudir ante el IFECOM (Instituto Federal de Especialistas de Concursos Mercantiles), para elegir un conciliador que funja como amigable componedor entre el comerciante y sus acreedores, actuando fuera de un procedimiento judicial.

Aún y cuando el amigable componedor funja fuera de un procedimiento judicial, se encuentra obligado a actuar con principios, como son el de celeridad, confidencialidad, flexibilidad, etcétera.

De avanzar a una instancia judicial, pasamos a uno de los beneficios que acompañaron a la reforma de la Ley de Concursos Mercantiles de 2014; que supone la posibilidad de que las empresas antes de ser declaradas en concurso mercantil, puedan solicitar al juez su autorización para la contratación inmediata de créditos que resulten indispensables para mantener la operación ordinaria de la empresa, así como la liquidez necesaria durante la tramitación del concurso, dicho financiamiento es mejor conocido como DIP (por sus siglas en inglés para debtor-in-posession), lo que da la posibilidad de salvar empresas.

En caso de llegar a la etapa de quiebra, una vez dictada la sentencia correspondiente, se debe suspender la capacidad de ejercicio del Comerciante sobre los bienes y derechos que integran la Masa concursal, salvo que ésta suspensión se haya decretado con anterioridad; el Comerciante, sus administradores, gerentes y dependientes deberán de entregar al síndico la posesión y administración de los bienes y derechos que integran la Masa concursal, con excepción de los que sean inalienables, inembargables e imprescriptibles.

En su caso, se ordenará de igual forma a las personas que tengan en posesión bienes del Comerciante que hagan la entrega de los mismos al síndico, salvo los que estos se encuentren afectos a ejecución de una sentencia ejecutoria para el cumplimiento de obligaciones anteriores al concurso mercantil.

El Comerciante estará obligado en todo momento a asistir con las funciones del síndico relacionadas con la operación de la empresa durante la etapa de quiebra,  para tal efecto, el síndico podrá solicitar el auxilio del juez, para que dicte las medidas que estime convenientes.